_ Bueno, acá estoy nuevamente_ le dije a la psicóloga mientras me sentaba en el sillón. Se acomodó los anteojos, tomó un libro _Me alegra que quiera seguir viniendo. Le gusta hablar. Tengo que anotar su nombre con el horario_ lo decía con una voz tan tranquila que me daba miedo. _ ¿Sobre qué vamos a hablar hoy?_ otra vez me daba el pie para empezar y no lo iba a desperdiciar. Me sonreí. Me saqué la corbata y me acomodé a mi gusto en el sillón.
A los 5 años me mudé al barrio donde vivía el Zanco. A los dos días de mi mudanza, él se apareció en mi casa, le preguntó a mi mamá si podía salir a jugar, yo acepté y fui, _Hola, soy Francisco, bienvenido_ dijo sonriendo, yo le respondí la sonrisa con una mía y cruzamos corriendo la calle. Desde ese momento, siempre jugamos juntos. Era extraño, mientras fuimos niños fuimos compatibles, luego cuando entramos en la adolescencia, nuestros gustos se hicieron notables. A él no le gusta el fútbol, ni las morochas, era mejor que yo en la escuela, las mujeres siempre gustaban de él. Todo lo contrario a mi, pero creo que lo que teníamos en común era fuerte, a ambos nos encantaba reír, era algo que no podíamos evitar, simplemente nuestras conversaciones alcanzaban un punto de absurdo que nos hacía reír por horas. Cuando tenía 10 años, el Zanco estaba durmiendo, sintió un pequeño ruido, no podía ver por la oscuridad, prendió su lámpara, y un grupo de murciélagos empezó a volar, chocaban directamente en el rostro de él. Gritaba como nunca, moviendo sus manos logró que se fueran por la ventana, desde ese día le teme a la oscuridad y nunca pudo ver las películas de Batman. Para una fiesta de disfraces estaba aterrorizado por los que vestían de Batman, esa noche me no paré de reírme, se movía cada vez que un hombre murciélago se acercaba. Cuando terminamos la secundaria, el me contó que no iba a segur la universidad, porque su padre quería que siga el negocio de la familia, la carpintería. Yo había decidido estudiar abogacía, me fue mal en el primer año, pero luego empecé a remontar. Sin embargo el Zanco era un extraordinario carpintero, para un cumpleaños me regaló la silla de madera mas cómoda en la que me he sentado en lo que va de mi vida. Incluso era mejor que su padre. Aún conservo esa silla en mi departamento.
Dos días después de enterarme lo de Jonás. Era día de jugar al truco, nos juntamos en la casa del Zanco, yo llegué casi una hora antes de que nos juntemos. Se dio cuenta que algo me pasaba, le conté todo. El no lo podía creer, además sentía pena por Kike. Siempre se llevaron bien ellos dos, eso se notaba, parecían padre e hijo y yo el amigo. _ ¿Qué vas a hacer?_ me preguntó _No lo sé, la verdad no sé nada en este momento_ contesté mientras me tomaba la cabeza. Me trajo un vaso con agua. La verdad, lo extraño mucho, me haría bien su compañía en estos momentos.
_ ¿Qué le pasó? _ interrumpió la psicóloga, se le notaba su curiosidad en mi relato. _Para entender que pasó con él, me tiene que dejar continuar_ le contesté en tono burlón, ella se sonrojó un poco y se acomodó en su silla. _ ¿Sigo?_ me hizo un gesto con su mano para que continuara.
Al día siguiente, el Zanco se presentó en mi casa con un bolso _ ¿Qué pasa?_ le pregunté extrañado _Vamos, prepará un bolso y vamos_ comenzó a buscar en mi ropero _ ¡¿Qué?! ¿A dónde querés ir? ¿Qué te pasa?_ trataba de calmarlo _Vamos a buscar a tu padre, nos vamos de viaje_ _ ¡¿Estas loco?! ¡No tengo ni idea donde está! _ Por eso lo vamos a buscar_ me tomó de los hombros y me miró fijamente. Era lo mejor, comencé a preparar rápidamente un bolso, salí de la habitación. Justo antes de salir, Kike se paró delante de nosotros, no iba a dejar que nos fuéramos, me tomó de la mano con fuerza. _Tomá_ y puso en mi mano un papel _Tenés que viajar hacia el sur unas tres horas, ahí vas a encontrar un pueblo que se llama “Las Fresas”, ahí sé que vivió un tiempo Jonás. _ ¿Por qué Kike?_ Le pregunte confundido _Tenés que encontrar a tu verdadero padre, yo hubiera hecho lo mismo en tu lugar. Ahora andate y cuidálo al Zanco_ me soltó de la mano, luego le dio un abrazo a Francisco y salimos. Entramos en el Renault 11, y partimos al sur. Sacamos varios cassettes de música y empezamos a escuchar. _Va a ser un gran viaje este, lo presiento_ dijo emocionado el Zanco, yo le sonreí, todavía tenía mis dudas sobre estar viajando. Empecé a dudar, comencé a bajar la velocidad en la ruta, ya no quería seguir, era todo demasiado repentino y debía pensarlo mejor. Me detuve a un costado de la ruta _¡Mirá quien está haciendo dedo!_ me dijo sorprendido. Era Ana. También llevaba un bolso. Nos acercamos a donde estaba ella_ ¿A donde vas Ana?_ preguntó el Zanco _ ¿A dónde van ustedes?_ nos preguntó ella _ Al sur_ _Entonces al sur yo también_ dijo Ana y se subió en la parte de atrás. No entendí por qué ella estaba justo el mismo día ahí, al principio pensé que el Zanco le dijo, pero la mirada de ella era triste, estaba escapando de algo. Nuestro camino se cruzó justo en el destino de ella o su camino en nuestro destino. _Te dije que será un buen viaje_ me guiño un ojo. Yo sonreí y miré por el espejo retrovisor a Ana que estaba mirando por una ventana casi inmóvil. _Parece que va a ser un buen viaje_ le respondí.
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