CAPÍTULO 6 “La canción de las fresas"

Eran las 11.52 a.m., me quedaba una hora mas de trabajo. Cecilia faltó hoy, me llamó, dijo que sentía nauseas. Le dije que se quede en casa a descansar. Durante toda esa mañana llovió, toda la mañana vi por la ventana como la gente corría huyendo de la lluvia, los paraguas. Todo un gran concierto se desarrollaba en las calles. Sabía que mi secretaria no tenía nauseas, seguro estaba con su novio, y la lluvia los obligó a quedarse en su habitación. La mayoría de la gente había faltado y nadie iba a notar que faltaba alguien. Decidí irme antes, bajé, el edificio parecía desolado, solitario, por primera vez me gustaba como se veía. Llegué hasta la entrada, todos seguían corriendo de un lado a otro, chocando los paraguas, me quedé un rato viendo. Después caminé derecho y me paré justo debajo de la lluvia, me mojé entero, miré hacia el cielo, cerré los ojos. El agua de lluvia siempre fue una de las cosas que mas disfruté. En ese momento me sentí alegre, pasó un rato empezó a llover mas fuerte, bajé mi cabeza, abrí los ojos y vi a un hombre tocando la guitarra justo debajo de un techo, estaba muy concentrado. De esa manera viendo tocar esa guitarra, la melodía regresó a mi recuerdo, aquella con la que me recibió “Las fresas”. 

Justo cuando el sol se ocultó, empezaron a caer gotas de aguas, detuve mi recorrido y esperé que el agua empezara a mojarme. No vi a nadie en el pueblo, estaba totalmente desolado o eso parecía, el agua empezó a caer en gran cantidad. De una casa al lado mío se abrió una puerta, un hombre con el pelo muy largo, de barba larga, con una guitarra en la mano salió, cerro la puerta, y se sentó en una silla que estaba en la entrada justo debajo del techo. Empezó a tocar una hermosa canción, me senté en el piso mojado, era algo que me hizo estremecer, podía casi sentir como si el corazón de ese hombre hablara a través de la guitarra. Cerré los ojos, los abrí cuando la música terminó, no sentí el paso del tiempo. El hombre se levantó, nunca me miró a pesar que era la única persona que estaba en ese lugar, entró de nuevo en la casa y cerró la puerta. Me levanté, caminé hacia la puerta, tenía que saber donde estaba Jonás, justo cuando llegué a metros de la puerta, esta se abrió, el hombre salió y me dio una toalla. _secate y después entrá_ me dijo con una voz muy ronca, como si le costara hablar. Hice caso, me sequé y entré. El lugar estaba casi sin luz, solo una lámpara iluminaba la mesa en la que él se encontraba sentado, junto a él permanecía la guitarra, ese instrumento era lo único limpio del lugar, el resto parecía totalmente olvidado, no había fotos de nadie, ni cuadros en las paredes, solo había muebles sin nada que lo decoren. _ ¿Sabés tocar la guitarra?_ me preguntó, mientras se servía un poco de whisky _ todo se trata sobre el corazón_ y tomó de su vaso, yo lo miraba atentamente _ uno puede no ser el mejor guitarrista del mundo, pero cuando siente algo y lo puede transmitir crea música_ continuó tomando, levantó su mano y me señaló la silla que estaba al frente de él, me senté, inmediatamente me arrojó un trapo, señalando de forma exagerada con su dedo índice, lo puse sobre la silla y me senté de nuevo. No podía ver su rostro por el pelo y porque estaba mirando hacia su vaso. _Soy el último que queda en este pueblo, ya no se cosechan fresas acá_ se terminó su trago, se levantó y me acercó un vaso con whisky _tomá un poco, vas a entrar en calor_ entró en una habitación y sacó ropa seca, me la dió, luego se sirvió mas de la botella y me señaló el baño. Cuando estaba dentro del baño, me puse a pensar en lo que estaba pasando, era un total extraño, que estaba bebiendo pero siendo amable. Una vez cambiado, pensé que podía ser algún asesino, o simplemente alguien que me iba a hacer daño. Luego esa idea se me fue de la mente, salí del baño, miré hacia la mesa y ya no estaba, el vaso estaba a medio terminar. _¿Señor?_ pregunté mientras caminaba lentamente hacia la mesa, no me respondió _ ¡¿Señor, dónde está?!_ levanté un poco la voz, no me respondió, empecé a caminar hacia la puerta de entrada con pasos silenciosos. El hombre salió de cerca de la puerta, me miró, yo retrocedí unos pasos _Todavía no te podés ir, sigue lloviendo_ dijo esto y cerró la puerta con llave. No supe que hacer, estaba en problemas, estaba encerrado con un desconocido.  Me señaló la silla, esperó que me siente y luego él se sentó, tomó su guitarra _ escuché y toqué millones de canciones en mis años de vida, pero ninguna me agrada mas que la que escuchaste, es por eso que quiero que hagas algo por mí. Quiero que aprendás a tocar esta canción_ dijo estó y empezó a tocarla lentamente. Entonces ahí yo estiré mi mano pidiéndole la guitarra, si era lo que quería era lo que iba a hacer. Me entregó la guitarra, y empezó a decirme las notas que tenía que usar. Sabía tocar la guitarra. Emma me enseñó desde chico a hacerlo, decía que todos en su familia sabían tocarla, era una de las pocas cosas  que hice con ella. La canción que me estaba enseñando era bella, quise aprenderla. Pasaron horas, el preparó comida mientras, seguía practicando. Comimos bife con papas hervidas. Luego siguió enseñándome, corregía la posición de mis manos y la forma de tocar las cuerdas. Me quedé dormido. No sé en que momento, pero al despertar, el sol entraba por la ventana, estaba dolorido por que me dormí en la silla de sentado. Cuando pude mirar con mas claridad, el hombre estaba parado junto a la ventana limpiando un revolver, me exalté y al mover la silla esta hizo un ruido que lo hizo girar, se acercó lentamente y se sentó al frente mío _ Quiero que toqués por última vez la canción_ apoyó el revolver sobre la mesa, y se sirvió un vaso de whisky, estaba aterrorizado, no sabía si debía tocar, pero el arma sobre la mesa me decía que lo haga. Comencé a tocar _Pará, es la última vez, así que tocá con el corazón_ esto me puso mas nervioso, pero tenía hacerlo bien. Pensé en Ana, en lo que extrañaba verla, y empecé a tocar. Terminé la canción y volví en si, durante ese tiempo la recordé. El hombre estaba de pie con el arma en la mano _ Ahora, te regalo mi guitarra y te vas de acá_ luego de escuchar este me levanté de la mesa, tomé la guitarra, la guardé en la funda y me dirigí a la puerta, la abrí y el sol me dejó encandilado _ La persona que estás buscando se fue de acá hace dos semanas_  dijo mientras levantaba su vaso _ se fue a Cajales. Es al sur, a casi un día de viaje_ luego de esto, quedé mirándolo, el me reconoció, sabía que era el hijo de Jonás. Me hizo seña con la mano para que me fuera, no me dejó ni decirle gracias. Cuando salí, cerró la puerta detrás de mío. Miré el pueblo ahora que no llovía, y estaba desierto. Empecé a caminar hacia la ruta, debía seguir lo que ese hombre me dijo. Estuve un rato esperando, paró una camioneta, el hombre me hizo subir _ Un guitarrista, me gusta la música_ eso me dijo, yo le sonreí, estaba asombrado de tener la guitarra de un hombre desconocido. En ese instante escuchamos un disparo, era ese hombre, pero escuché otro disparo. _No te asustés, cazan mucho por acá_ dijo el conductor, pisó el acelerador y salimos. Yo me quedé mirando al pueblo y luego miré al frente, la guitarra siempre me iba a recordar que tenía que encontrar a Jonás.


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